dijous, 2 de desembre de 2010

Treballs sobre la certesa (2)



Certezas… A veces tengo una certeza casi absoluta, pero pensar en ella -en toda su dimensión- me resulta abrumador. Por este motivo, he buscado una fórmula poética para definir-la, para constatar de algún modo su magnitud de forma grata e inevitable:

La magnitud de la certeza se halla en el corazón de la mutación más insignificante.

Todo cambio inapreciable, lento, implica una certeza: hojas de otoño raídas, en proceso de descomposición, cáscaras vacías de semillas, pequeños frutos dispersos, secos...

Éstas son piedras de lo inevitable, piedras del sol, del mar, del viento, del día y de la noche. Amortajadas con retales de sábanas viejas, protegidas de los cambios, convertidas en incertidumbres, amuletos casi escapularios; objetos devocionales del orden de la certeza, de la necesidad de la duda.

Per al: Costurero de Aracne