dilluns, 15 de juny de 2009

Retomar la lluvia


Retomar la lluvia

Como tantas otras veces, mientras la ciudad se diluye bajo el agua. Recuerdo: es casi como rozar tu espalda desnuda, levemente. Llueve y retomo tu mano. La ciudad me devuelve la calma. Acurrucado entre las sábanas: pequeño animalito de los sueños feroces, voraces; carnívoro. Soñaba con morderte un pie, la almohada. Devoro los restos de tu cuerpo. A veces: animalito agazapado tras la puerta, con los dedos impregnados. A punto de traspasar el umbral de tu dolor. Que cae, con la rapidez de un suicidio improvisado. Me arrastra. Tengo miedo, a punto de derramarte. Amarte. Derramar el vino, mi copa en tu boca, como el olvido, por todo mi cuerpo, sin cauces. Todo yo me agrieto como la arcilla, sediento. No se controlar el dolor de la belleza, atesoro los restos de tu cuerpo. Intentaba recordar de que manera, hace ya tanto tiempo, alimentaba tu piel. Quizás de aliento y saliva. Queda aquello que se agolpa, allí abajo, entre el colchón y las sábanas.Y tras el ventanal abierto de par en par, el balcón, y la barandilla de hierro: múltiples capas de pintura hasta el tuétano oxidado. Y la ciudad que ya no existe.

Cuando te amo